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Copyright 2011 Mumia Abu-Jamal/Prison Radio

"Troy Davis: Movement Lessons"

Recorded 9-25-11

Mp3 files:

1) 2:29 Troy Davis: Movement Lessons Mp3

Aiff files (higher quality, large file size):

2) 2:29 Troy Davis: Movement Lessons Aiff

Transcripts (English and Spanish):

Troy Davis: Movement Lessons
 
The state judicial murder of Troy Davis of Georgia showed both the limits and the successes of the anti-death penalty movement.

It seems silly to speak of successes when an innocent man is poisoned to death by judicial decree, but though they were partial, they were successes nonetheless.

To attain the support of people like former U.S. Pres. Jimmy Carter, Pope Benedict XVI, Arch-bishop Desmond Tutu and former FBI director William Sessions was no small feat. It showed the reach of the movement to procure such prestigious support.

The movement was also fueled by such revelations as shown by the recantations of people like Antoine Williams, who was one of the state's trial witnesses. Williams later stated, "After the officers talked to me, they gave me a statement and told me to sign it. I signed it. I did not read it because I cannot read. I felt pressured to point at him."

Was there police coercion in the Davis case? The DA certainly thought so, as shown by his remark, "Oh, well, they were probably coerced by the defense too, so that balances it out and we should still kill him."

Think about that. 

What power of coercion does the defense possess? Handcuffs? Threats? Jail cells? Criminal charges? Death sentences?

That any prosecutor can say something so dopey is well, - nuts.

The Troy Davis movement amassed almost a million signatures on petitions. Remarkable.
 But signatures on paper (or online) aren't people in the streets.

If a million people were on the march, maybe--maybe--he would be alive.

Maybe.

For one of the other limits are those imposed by the law, one designed to lock in and prevent serious judicial review and remedy. Laws signed into the books by none other than the first so- called Black president: William Jefferson Clinton.

Troy Davis's family and supporters brought much to the anti-death penalty movement. I hope they are not too discouraged to continue the struggle.

In so doing, they can insure that Troy Davis will never be forgotten.
 
(c) '11 maj

 

TROY DAVIS: LECCIONES PARA EL MOVIMIENTO

El asesinato judicial de Troy Davis, cometido por el Estado de Georgia, mostró los límites y los éxitos del movimiento contra la pena de muerte.

Parece ilógico hablar de éxitos cuando un hombre inocente es asesinado por decreto judicial, pero fueron éxitos, aunque hayan sido parciales.

No fue nada fácil obtener el respaldo de personas como el ex presidente Jimmy Carter, el Papa Benedicto XVI, Arzobispo Desmond Tutu y el ex director del FBI William Sessions. La trascendencia del movimiento quedó clara al obtener tan prestigioso apoyo.

Asimismo, se alimentó el movimiento con aquellas revelaciones, tales como  las retractaciones de personas como Antoine Williams, una de los testigos por parte del Estado. Williams manifestó que “luego que los oficiales me hablaron, me entregaron una declaración escrita y dijeron que la firmara. Puse mi firma. No la leí porque no sé leer. Me sentí presionada a señalarlo a él.”

¿Hubo coacción por parte de la policía en el caso Davis? Así pensó el procurador distrital al decir: “Ah bueno, pero seguramente fueron coaccionados por la defensa también, y eso compensa. Aún así debemos matarlo.”

Pensémoslo.

¿Qué poder de coacción posee la defensa? ¿grilletes? ¿amenazas? ¿cárceles? ¿acusaciones penales? ¿penas de muerte?

El hecho que un procurador pueda decir algo tan bobo, es pues, una locura.

El Movimiento a favor de Troy Davis juntó casi un millón de firmas en las peticiones. Algo extraordinario. Sin embargo, firmas en papel (u online) no son personas tomando las calles.

Si un millón de personas hubieran tomado las calles en protesta, quizás, quizás, él estaría vivo.

Quizás.

Ya que otro límite es el que impone la ley, aquella que está diseñada a encerrar y evitar que haya, con seriedad, una revisión y una reparación judicial. Y esas leyes fueron firmadas por nada menos que el primer supuesto presidente Negro: William Jefferson Clinton.

La familia de Troy Davis y sus partidarios trajeron mucho para el movimiento contra la pena de muerte. Espero que no estén demasiado desalentados para seguir con la lucha.

Al continuar la lucha, podrán asegurar que Troy Davis nunca quede en el olvido.

(c) '11 maj

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